«Palabras Atrapadas»

Para esta actividad de redacción libre, los estudiantes enfrentaron un divertido reto de agilidad mental e imaginación.

Mientras redactaban sus historias sin un tema fijo, la profesora iba anunciando palabras al azar que debían incorporar sí o sí dentro de su relato en ese preciso instante.

Aceptaron el desafío e integraron de forma muy creativa estas 5 palabras clave:

  • ⛱️ Sombrilla
  • 🐝 Abeja
  • 🌿 Orégano
  • 🪶 Pluma
  • 🏖️ Arena

¡Les invitamos a leer las increíbles e ingeniosas historias que nacieron de este ejercicio!

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Autor: Gerhard Martens

Yo tengo una sombrilla feliz. Un día vino una abeja buscando orégano y después se fue a la rueda grande; ahí adentro encontró una pluma y se puso a dormir. A la mañana, cuando despertó, comió orégano mientras la profe estaba abajo de la sombrilla.

Autora: Elena Martens

Un día lindo, Lea estaba en el parque, pero empezó a llover y sacó su sombrilla para no mojarse por completo. De repente, una abeja vino y la picó en la mano. Ella gritó muy fuerte, pero caminó más y más hasta que llegó al bosque, porque quería buscar orégano para su sopa de fideos. Por fin encontró el orégano, pero quiso caminar un poco más y encontró un parque lleno de ruedas que estaba abandonado.

Cuando estaba descansando en el parque, vio en la arena a un pajarito casi muerto. Ella lo recogió y lo guardó en su mochila para llevarlo a su casa. Ahí preparó su sopa de fideos y cuidó al pajarito. Al final, el pajarito pudo volar otra vez, y así terminó la historia de Lea.

Autora: Nely Lowen

Había una vez en la escuela una clase que era llamada «Clase 5». Allí, cada último jueves del mes, se jugaba un juego llamado «El juego de la pirámide». Un día llegó una nueva alumna; al entrar, puso su sombrilla en una caja y se presentó. Justo al día siguiente era el último jueves del mes. Todos se reunieron en el salón, tomaron sus teléfonos y votaron. Como se esperaba, la nueva quedó en la «Clase F», por lo cual las de mayor rango tenían el derecho de molestarla: la empujaron por las escaleras, hicieron que la picaran abejas, le hicieron comer orégano y le metieron plumas en la boca.

Al día siguiente la enterraron completamente en arena. Sin embargo, después de meses de injusticias, por fin logró derrumbar ese juego y castigar a todos los involucrados. Así fue como se quedó en la escuela y hizo justicia para todos los que habían sido acosados. Fin.

Autora: Susana Bartsch

Un lunes, como siempre, los alumnos del 6.º «B» llegaron a clases. Pero estaba lloviendo muy fuerte, así que tenían que traer sombrillas.

En el segundo receso, el sol salió de las nubes y parecía que las flores sonreían; además, las abejas salían para trabajar otra vez.

En las últimas dos horas cocinaron fideos junto con la profe, pero le pusieron demasiado orégano, así que no quedó tan rico.

Después de la clase, los alumnos se fueron en bici a sus casas y las ruedas se llenaron de barro.

Al llegar a casa, Tini, una de las alumnas, fue a llevarle comida a sus gallinas y ahí encontró una pluma grande y muy linda.

Luego, Tini se encontró con su mejor amiga en el parque y jugaron en la arena. Así terminó otro día de Tini.

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